
Biotecnología ¿Beneficio o Riesgo?
¿Quién se habría imaginado que existe la posibilidad de sacar un poderoso Viagra del mortal veneno de la Viuda Negra? Ahora, esto no se queda ahí. También existe la posibilidad de elaborar un eficaz espermicida a base de la potente ponzoña.
Estos descubrimientos se dan hoy en día gracias a los avances en la biotecnología molecular. Esta rama de la ciencia es más que todo un conjunto de tecnologías en las cuales se utilizan componentes biológicos, ya sea organismos vivos, parte de ellos o productos de los mismos, para generar bienes, procesos y servicios.
La utilización de la biotecnología molecular ha permitido al hombre hacer un gran progreso en campos como la salud humana, animal y ambiental, aunque su mayor escalada ha sido en mejorar la calidad de vida de la humanidad sobres unos fuertes cimientos de sostenibilidad y competitividad, esto más que todo aplicada a actividades productivas o de administración de recursos.
Colombia ha tenido grandes avances en la biología molecular y en las perspectivas creadas por el plan del genoma humano, la cuales han generado muchas expectativas en cuanto a la capacidad para conocer la constitución de cada uno de los 30.000 a 40.000 genes humanos y saber también como es que funcionan estos genes en su estado normal y patológico.
Nuestro país ha tenido como objetivo estudiar nuestra población humana, con respecto a los aislados genéticos, es decir a las barreras culturales en cuanto al alto grado de mezcla racial, religiosas y geográficas existentes en nuestro país.
Jennifer Alcaíno, Ingeniera en Biotecnología Molecular de la Universidad de Chile, dice que “la biotecnología es una carrera fascinante y entretenida. Especialmente para personas curiosas que no se contentan con sólo saber, sino que buscan encontrar el “por qué y para qué” de las cosas, y lo más importante: el cómo o dónde aplicar este conocimiento.”
De los campos más importantes de esta disciplina se encuentra el de su aplicación en los cultivos para que sean más productivos y que a su vez estos tengan un alto valor nutritivo. Actualmente se llevan a cabo líneas de investigación que estudian el funcionamiento mecánico de las plantas a nivel bioquímico, fisiológico y molecular con el objetivo de obtener un aumento del contenido de almidón en los granos de cereales, así como aumentar el número de granos por planta e incrementar su tolerancia a fenómenos ambientales adversos, como puede ser una sequía o el recibir agua baja en nutrientes.
Otro ejemplo puede ser el del estudio de las cianobacterias. Esto son microorganismos que realizan fotosíntesis muy parecida a las plantas y además tienen capacidad de adaptación condiciones ambientales extremas de temperatura y salinidad. La idea es estudiar el proceso que las cianobacterias utilizan su organismo para poder implementarlo dentro de cultivos.
Pero como todo en este mundo, el uso de la biotecnología molecular tiene sus detractores, y para esto se ha desarrollado la bioética.
¿Cómo utilizar la biotecnología? ¿Está bien alterar la composición molecular de organismos? ¿Hasta que punto se puede llevar a cabo estos procedimientos sin alterar el curso de la vida en el planeta? Estas y otras preguntas son las que la bioética trata de contestar y al mismo tiempo existen organismos que intentan regularla, pues como siempre, la historia ha demostrado que la tecnología, administrada por manos inescrupulosas, siempre ha traído resultados nefastos para la humanidad.
Sin embargo estos avances tecnológicos han sido de gran ayuda en muchos campos de de las ciencias porque gracias a la biotecnología se pueden producir alimentos de mejor calidad, en forma más eficiente y segura para la salud y el medio ambiente; igualmente mejora los niveles productivos, aumentando la competitividad de países agro-exportadores como la Argentina, aumenta rendimientos, disminuye costos y aumenta la seguridad de la cosecha.
Uno de los objetivos de la biotecnología es generar innovaciones y mejoras en los alimentos contribuyendo a una agricultura más productiva, a prácticas agrícolas más ecológicas y la buena utilización de los recursos del medio ambiente sin afectar las generaciones futuras.
En Colombia se cultivaron las primeras papas criollas transgénicas en el mundo, este avance tecnológico se llevo a cabo uno de los laboratorios del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional. El proyecto, buscaba resolver muchos de los inconvenientes que se presentan en los cultivos de este tubérculo por culpa de las plagas y otras amenazas ambientales.
El instituto fue creado gracias a Dolly Montoya, reconocida por Colciencias como una de las más destacadas investigadoras del país, comenzó a pensar en la idea de la biotecnología en Colombia cuando el tema era propiedad de unos cuantos especialistas y una lejana curiosidad para el resto de la población.
En compañía de otros profesores de la Universidad Nacional crearon un grupo de investigación y desarrollaron los primeros proyectos en biotecnología en Colombia.
Uno de los sectores productivos más agradecidos con estos científicos son los arroceros, porque gracias a cuatro biofertilizantes creados en estos laboratorios y producidos hoy por una pequeña planta piloto, la productividad de los cultivos donde se han probado ha aumentado hasta un 25% según los propios arroceros. Los biofertilizantes criollos se convirtieron en una promesa económica y una solución ecológica.
Otro de los productos de mostrar es un biopolímero obtenido a partir de un microorganismo exclusivo de la biodiversidad colombiana. El desarrollo de este biopolímero con decenas de aplicaciones en la industria química y farmacéutica está comenzando a ser producido en asocio con una empresa barranquillera, Procaps S.A. Una de sus aplicaciones más prometedoras y en la que se trabaja actualmente, es su utilización para fabricar las cápsulas de fármacos.
Tambien se han abierto dos líneas de investigación prometedoras para la industria nacional del caucho y de los biocarburantes. Gracias a el convenio con la empresa Mavalle S.A. y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, se pusieron en marcha una planta piloto y un laboratorio con el fin de garantizar la sanidad de las plantas que se siembren en el campo para extraer caucho.
Por el lado del biodiesel, los investigadores del Instituto trabajan con un microorganismo que permitirá aprovechar uno de los residuos de este combustible y convertirlo en un muy apreciado producto de la industria química y farmacéutica.
Los miembros del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional le han demostrado al país que la investigación y el desarrollo de nuevos conocimientos son primero una cuestión de buenas ideas, liderazgo y trabajo en equipo, y después un problema de recursos tecnológicos y de dinero.
biotecnología; universidad nacional; transgénicosPor otro lado hay quienes dicen que la biotecnología no garantizara la seguridad alimentaría, ni protegerá el ambiente, ni reducirá la pobreza en el tercer mundo porque la mayoría de las innovaciones en biotecnología agrícola han sido dirigidas a obtener beneficios económicos La verdadera fuerza propulsora de la industria de ingeniería genética no es hacer a la agricultura del tercer mundo más productiva, sino generar ganancias.
Esto se ilustra al revisar las principales tecnologías hoy en el mercado: a) cultivos resistentes a los herbicidas tales como las semillas de soja "Roundup Ready®" de Monsanto, semillas que son tolerantes al herbicida "Roundup®" de Monsanto, y b) cultivos "Bt" que son transformados por ingeniería genética para producir su propio insecticida. En el primer caso, la meta es ganar una mayor participación en el mercado para un producto patentado y en el segundo, promover las ventas de semillas al costo de dañar la utilidad de un producto clave en el manejo de una plaga (el insecticida microbiano basado en el Bacillus thuringiensis) en el que confían muchos agricultores incluyendo la mayoría de los agricultores orgánicos, como una alternativa poderosa contra los insecticidas.
Cada vez que sea posible, las corporaciones solicitarán a los agricultores comprar los suministros de la marca de su compañía y prohibirán a los agricultores guardar o vender semilla. Al controlar el germoplasma de la semilla para la venta y forzar a los agricultores a pagar precios inflados por paquetes de semillas químicas, las compañías están determinadas a extraer la mayor ganancia de su inversión.
Además pruebas recientes demuestran que existen riesgos potenciales al comer tales alimentos, ya que las nuevas proteínas producidas en dichos alimentos pueden: actuar ellas mismas como alergenos o toxinas, alterar el metabolismo de la planta o el animal que produce el alimento, lo que hace a éste producir nuevos alergenos o toxinas, o reducir su calidad o valor nutricional como en el caso de las semillas de soja resistentes a los herbicidas que contenían menos isoflavones, un importante fitoestrógeno presente en los semillas de soja, que se considera protegen a las mujeres de un número de cánceres.
Actualmente, los mercados de muchos países en desarrollo que tradicionalmente han importado soja y maíz de los EEUU, Argentina y Brasil están siendo inundados por las variedades modificadas genéticamente de estos productos sin que nadie pueda predecir todos sus efectos en la salud de los consumidores, la mayoría de ellos ignorantes de que están comiendo tal alimento.
También el uso de cultivos resistentes a los herbicidas debilita paulatinamente las posibilidades de diversificación de cultivos y reduce así la agro- biodiversidad en tiempo y espacio.
¿Quién se habría imaginado que existe la posibilidad de sacar un poderoso Viagra del mortal veneno de la Viuda Negra? Ahora, esto no se queda ahí. También existe la posibilidad de elaborar un eficaz espermicida a base de la potente ponzoña.
Estos descubrimientos se dan hoy en día gracias a los avances en la biotecnología molecular. Esta rama de la ciencia es más que todo un conjunto de tecnologías en las cuales se utilizan componentes biológicos, ya sea organismos vivos, parte de ellos o productos de los mismos, para generar bienes, procesos y servicios.
La utilización de la biotecnología molecular ha permitido al hombre hacer un gran progreso en campos como la salud humana, animal y ambiental, aunque su mayor escalada ha sido en mejorar la calidad de vida de la humanidad sobres unos fuertes cimientos de sostenibilidad y competitividad, esto más que todo aplicada a actividades productivas o de administración de recursos.
Colombia ha tenido grandes avances en la biología molecular y en las perspectivas creadas por el plan del genoma humano, la cuales han generado muchas expectativas en cuanto a la capacidad para conocer la constitución de cada uno de los 30.000 a 40.000 genes humanos y saber también como es que funcionan estos genes en su estado normal y patológico.
Nuestro país ha tenido como objetivo estudiar nuestra población humana, con respecto a los aislados genéticos, es decir a las barreras culturales en cuanto al alto grado de mezcla racial, religiosas y geográficas existentes en nuestro país.
Jennifer Alcaíno, Ingeniera en Biotecnología Molecular de la Universidad de Chile, dice que “la biotecnología es una carrera fascinante y entretenida. Especialmente para personas curiosas que no se contentan con sólo saber, sino que buscan encontrar el “por qué y para qué” de las cosas, y lo más importante: el cómo o dónde aplicar este conocimiento.”
De los campos más importantes de esta disciplina se encuentra el de su aplicación en los cultivos para que sean más productivos y que a su vez estos tengan un alto valor nutritivo. Actualmente se llevan a cabo líneas de investigación que estudian el funcionamiento mecánico de las plantas a nivel bioquímico, fisiológico y molecular con el objetivo de obtener un aumento del contenido de almidón en los granos de cereales, así como aumentar el número de granos por planta e incrementar su tolerancia a fenómenos ambientales adversos, como puede ser una sequía o el recibir agua baja en nutrientes.
Otro ejemplo puede ser el del estudio de las cianobacterias. Esto son microorganismos que realizan fotosíntesis muy parecida a las plantas y además tienen capacidad de adaptación condiciones ambientales extremas de temperatura y salinidad. La idea es estudiar el proceso que las cianobacterias utilizan su organismo para poder implementarlo dentro de cultivos.
Pero como todo en este mundo, el uso de la biotecnología molecular tiene sus detractores, y para esto se ha desarrollado la bioética.
¿Cómo utilizar la biotecnología? ¿Está bien alterar la composición molecular de organismos? ¿Hasta que punto se puede llevar a cabo estos procedimientos sin alterar el curso de la vida en el planeta? Estas y otras preguntas son las que la bioética trata de contestar y al mismo tiempo existen organismos que intentan regularla, pues como siempre, la historia ha demostrado que la tecnología, administrada por manos inescrupulosas, siempre ha traído resultados nefastos para la humanidad.
Sin embargo estos avances tecnológicos han sido de gran ayuda en muchos campos de de las ciencias porque gracias a la biotecnología se pueden producir alimentos de mejor calidad, en forma más eficiente y segura para la salud y el medio ambiente; igualmente mejora los niveles productivos, aumentando la competitividad de países agro-exportadores como la Argentina, aumenta rendimientos, disminuye costos y aumenta la seguridad de la cosecha.
Uno de los objetivos de la biotecnología es generar innovaciones y mejoras en los alimentos contribuyendo a una agricultura más productiva, a prácticas agrícolas más ecológicas y la buena utilización de los recursos del medio ambiente sin afectar las generaciones futuras.
En Colombia se cultivaron las primeras papas criollas transgénicas en el mundo, este avance tecnológico se llevo a cabo uno de los laboratorios del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional. El proyecto, buscaba resolver muchos de los inconvenientes que se presentan en los cultivos de este tubérculo por culpa de las plagas y otras amenazas ambientales.
El instituto fue creado gracias a Dolly Montoya, reconocida por Colciencias como una de las más destacadas investigadoras del país, comenzó a pensar en la idea de la biotecnología en Colombia cuando el tema era propiedad de unos cuantos especialistas y una lejana curiosidad para el resto de la población.
En compañía de otros profesores de la Universidad Nacional crearon un grupo de investigación y desarrollaron los primeros proyectos en biotecnología en Colombia.
Uno de los sectores productivos más agradecidos con estos científicos son los arroceros, porque gracias a cuatro biofertilizantes creados en estos laboratorios y producidos hoy por una pequeña planta piloto, la productividad de los cultivos donde se han probado ha aumentado hasta un 25% según los propios arroceros. Los biofertilizantes criollos se convirtieron en una promesa económica y una solución ecológica.
Otro de los productos de mostrar es un biopolímero obtenido a partir de un microorganismo exclusivo de la biodiversidad colombiana. El desarrollo de este biopolímero con decenas de aplicaciones en la industria química y farmacéutica está comenzando a ser producido en asocio con una empresa barranquillera, Procaps S.A. Una de sus aplicaciones más prometedoras y en la que se trabaja actualmente, es su utilización para fabricar las cápsulas de fármacos.
Tambien se han abierto dos líneas de investigación prometedoras para la industria nacional del caucho y de los biocarburantes. Gracias a el convenio con la empresa Mavalle S.A. y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, se pusieron en marcha una planta piloto y un laboratorio con el fin de garantizar la sanidad de las plantas que se siembren en el campo para extraer caucho.
Por el lado del biodiesel, los investigadores del Instituto trabajan con un microorganismo que permitirá aprovechar uno de los residuos de este combustible y convertirlo en un muy apreciado producto de la industria química y farmacéutica.
Los miembros del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional le han demostrado al país que la investigación y el desarrollo de nuevos conocimientos son primero una cuestión de buenas ideas, liderazgo y trabajo en equipo, y después un problema de recursos tecnológicos y de dinero.
biotecnología; universidad nacional; transgénicosPor otro lado hay quienes dicen que la biotecnología no garantizara la seguridad alimentaría, ni protegerá el ambiente, ni reducirá la pobreza en el tercer mundo porque la mayoría de las innovaciones en biotecnología agrícola han sido dirigidas a obtener beneficios económicos La verdadera fuerza propulsora de la industria de ingeniería genética no es hacer a la agricultura del tercer mundo más productiva, sino generar ganancias.
Esto se ilustra al revisar las principales tecnologías hoy en el mercado: a) cultivos resistentes a los herbicidas tales como las semillas de soja "Roundup Ready®" de Monsanto, semillas que son tolerantes al herbicida "Roundup®" de Monsanto, y b) cultivos "Bt" que son transformados por ingeniería genética para producir su propio insecticida. En el primer caso, la meta es ganar una mayor participación en el mercado para un producto patentado y en el segundo, promover las ventas de semillas al costo de dañar la utilidad de un producto clave en el manejo de una plaga (el insecticida microbiano basado en el Bacillus thuringiensis) en el que confían muchos agricultores incluyendo la mayoría de los agricultores orgánicos, como una alternativa poderosa contra los insecticidas.
Cada vez que sea posible, las corporaciones solicitarán a los agricultores comprar los suministros de la marca de su compañía y prohibirán a los agricultores guardar o vender semilla. Al controlar el germoplasma de la semilla para la venta y forzar a los agricultores a pagar precios inflados por paquetes de semillas químicas, las compañías están determinadas a extraer la mayor ganancia de su inversión.
Además pruebas recientes demuestran que existen riesgos potenciales al comer tales alimentos, ya que las nuevas proteínas producidas en dichos alimentos pueden: actuar ellas mismas como alergenos o toxinas, alterar el metabolismo de la planta o el animal que produce el alimento, lo que hace a éste producir nuevos alergenos o toxinas, o reducir su calidad o valor nutricional como en el caso de las semillas de soja resistentes a los herbicidas que contenían menos isoflavones, un importante fitoestrógeno presente en los semillas de soja, que se considera protegen a las mujeres de un número de cánceres.
Actualmente, los mercados de muchos países en desarrollo que tradicionalmente han importado soja y maíz de los EEUU, Argentina y Brasil están siendo inundados por las variedades modificadas genéticamente de estos productos sin que nadie pueda predecir todos sus efectos en la salud de los consumidores, la mayoría de ellos ignorantes de que están comiendo tal alimento.
También el uso de cultivos resistentes a los herbicidas debilita paulatinamente las posibilidades de diversificación de cultivos y reduce así la agro- biodiversidad en tiempo y espacio.
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